Si usted está leyendo esto o bien es paciente de nuestros centros, o bien un familiar de algún paciente con enfermedad renal crónica y precisa información.

El trasplante renal  es la oportunidad de vivir más tiempo y con mejor calidad de vida. Cuando se lleva a cabo con éxito, el trasplante es lo más similar a recuperar la función renal normal y por ello, se lo considera como el tratamiento idóneo de la insuficiencia renal crónica.

¿En qué consiste el trasplante?

El trasplante renal continua siendo el mejor tratamiento de la insuficiencia renal, no obstante, no implica su cura y precisa de un tratamiento específico durante toda la duración del mismo. Los nuevos adelantos en inmunosupresión, una buena compatibilidad con el donante y una mejor técnica quirúrgica han aumentado considerablemente las tasas de éxito de los trasplantes, beneficiándose en la mayoría de los casos los pacientes de una vida más larga y con más salud.

Consiste en la implantación quirúrgica de un órgano sano en el abdomen, incorporándolo a la circulación general y a la vejiga para que pueda eliminar la orina formada.

Si está considerando optar al trasplante, nuestros médicos y especialistas le ayudarán a entender todo lo relacionado con este proceso. En cualquier caso, el trasplante no es un tratamiento exento de riesgos ni es la solución a todos los problemas, y hay una serie de consideraciones que debes tener en cuenta.

Estas son las preguntas que suelen realizarnos nuestros pacientes y sus familiares en nuestra consulta, y puede que a ti te sean de ayuda. ¿Comenzamos?:

¿Si me trasplante tendré una mejor calidad de vida?

La finalidad última del trasplante es mejorar la calidad de vida del receptor, pero hay que considerar que la medicación que se precisa para la viabilidad del trasplante es de por vida (lo que dure el propio trasplante), y no está exenta de efectos secundarios, fundamentalmente hipertensión, propensión a la diabetes e infecciones (todos ellos prevenibles con un buen seguimiento ambulatorio y una buena adherencia al tratamiento).

¿Cómo sé si puedo trasplantarme?

La posibilidad de acceder al trasplante está íntimamente ligada a su estado de salud general. Para confirmar dicha situación debe someterse a varias pruebas. Todas ellas encaminadas a descartar distintas afecciones que dificulten o imposibiliten que el trasplante sea exitoso. En ocasiones, algunas de estas pruebas pueden contraindicar el trasplante.

¿Qué puedo aportar yo para trasplantarme?

Como potencial receptor deberá estar en buena forma física (perder peso si le sobra), y seguir estrictamente las recomendaciones en lo que se refiere a dieta, medicación y estilo de vida en general.

¿A qué tipo de trasplante me puedo someter?

Actualmente hay dos modalidades de trasplante, el procedente de donante vivo, y el procedente de donante fallecido

El trasplante ideal es aquel realizado entre parejas con el mismo grupo sanguíneo y emparentadas (hermanos o hijos y cónyuges). Esto facilita que el código genético sea lo más similar posible.

Actualmente el trasplante de vivo es la modalidad de tratamiento con mayor tasa de éxito. Desde Avericum, dada la escasez de órganos, nos proponemos impulsar una iniciativa informativa que promulgue el trasplante de donante vivo emparentado como primera opción de tratamiento.

En cuanto al donante fallecido, la buena compatibilidad es más una cuestión de azar, aunque las posibilidades de éxito y buena evolución se asemejan a las del donante vivo.

¿Qué requisitos tiene un donante vivo?

Para ser donante vivo, la persona deberá someterse a una serie de pruebas para determinar si es compatible y si está preparada desde el punto de vista físico y psicológico para una cirugía. Además, deberá organizar su vida de cara a recibir la cirugía y su correspondiente período de recuperación (generalmente 7-10 días).

Los riesgos después de una nefrectomía (cirugía para extirpar un riñón), son leves, y muchos donantes pueden someterse a una cirugía laparoscópica, que es menos invasiva y acorta los plazos de recuperación. A pesar de quedar con un único riñón, la función renal del donante es normal y llevarán un seguimiento hospitalario para verificar que no hay ninguna incidencia tras la donación.

  • ¿Es compleja la Cirugía del trasplante?

La cirugía del trasplante es una cirugía mayor, no puede realizarse ambulatoriamente, y por tanto precisa de un ingreso que habitualmente toma entre 4 y 7 días. El tratamiento para prevenir el rechazo se inicia antes de la propia cirugía y ya no se suspende hasta que finalice la vida útil del trasplante. Sólo es necesario implantar un riñón para poder realizar una vida normal. Generalmente se hace en la cavidad abdominal, quedando alojado a un lado de su ombligo. El nuevo órgano se conecta a la arteria y vena iliacas y el uréter (conducto que lleva la orina formada del riñón a la vejiga), se implanta en la vejiga. De transcurrir con éxito, el riñón comienza a orinar inmediatamente tras restablecer la circulación.

¿Qué puede salir mal inicialmente?

Los riesgos inmediatos derivados del trasplante son, entre otros, una pérdida temporal de la función renal, precisando diálisis hasta que se reanude la función renal normal, y un rechazo del órgano que dependerá del grado de compatibilidad con el mismo y la intensidad de la inmunosupresión. Ambas situaciones se solucionan en la mayoría de los casos medicamente sin mayores complicaciones.

¿Y a largo plazo a qué complicaciones puedo tener que enfrentarme?:

  • Insuficiencia renal: En ocasiones el órgano nuevo puede deteriorarse al cabo de cierto tiempo bien por efecto de la enfermedad que causó la insuficiencia renal originalmente, bien por efectos de la propia medicación inmunosupresora, o bien por empeoramiento de enfermedades concomitantes como la hipertensión o la diabetes. El nuevo órgano no es inmune a las enfermedades que llevaron a sus riñones propios a la insuficiencia renal.

En ese caso, usted podría requerir un nuevo trasplante o volver a diálisis. Con un estilo de vida saludable y controlando su diabetes o hipertensión, podrá disfrutar de su nuevo riñón muchísimos años.

  • Cáncer. Es posible que los inmunosupresores hagan que usted sea más propenso a desarrollar algún tipo de cáncer. Los más frecuentes son los de piel (por la exposición solar) y los de vías urinarias.

Los medicamentos empleados para prevenir el rechazo pueden causar diabetes de novo (paciente que previamente no era diabético) y/o empeorar el control de su diabetes en pacientes que previamente lo eran. Con una adecuada dieta y un ajuste por su Endocrinólogo del tratamiento, puede controlar perfectamente la situación.

  • Empeoramiento o aparición de hipertensión arterial. Nuevamente los inmunosupresores pueden provocar empeoramiento del control de la presión arterial. Otra causa es un estrechamiento a nivel de la arteria del injerto. Puede resolverse con medicación o bien precisar de un cateterismo que le devuelva su tamaño normal, reduciéndose inmediatamente las cifras de presión arterial.
  • Miscelánea: Otras complicaciones surgidas después del trasplante son los eventos cardiovasculares (infartos o ictus), aumento del número de infecciones, aumento de peso, hipertensión, aumento del colesterol y/o triglicéridos, etc.

Lo tengo claro, pero ¡siento miedo!

Trate este tema con su familia, sus amigos e incluso si tiene la posibilidad con algún compañero trasplantado para que le cuente su experiencia. Además, nuestro equipo médico es conocedor profundo del trasplante y seguro le responderá satisfactoriamente a todas sus dudas, ayudándole a tomar la decisión y a disipar sus miedos.

Artículo: Dr. Fernando Henríquez.