La hemodiálisis se realiza a través de un acceso directo al sistema sanguíneo del paciente, que extrae la sangre para pasarla por una máquina dotada de un filtro ó dializador y devolverla al paciente. Sirve para:

  • Eliminar los desechos, la sal y el agua en exceso que se acumulan en la sangre.
  • Mantener una concentración adecuada de ciertas sustancias químicas en la sangre.
  • Contribuye a regular la presión sanguínea.

El médico tiene que establecer un acceso o entrada a los vasos sanguíneos. Esto se hace con cirugía menor, generalmente en el brazo.
Se pueden crear tres tipos de accesos distintos: una fístula, un injerto o un catéter. La fístula es la primera opción de acceso. Se realiza uniendo una arteria a una vena cercana, debajo de la piel, para crear un vaso sanguíneo de mayor tamaño. Este tipo de acceso es el preferido porque presenta menos complicaciones y dura más tiempo.
La hemodiálisis se realiza habitualmente en un centro de Diálisis, dotado de personal: nefrólogos, enfermeros y técnicos experimentados, al menos tres veces por semana con una duración de 3 a 5 horas por sesión.

Acceso vascular

Para realizar la hemodiálisis es imprescindible contar con un acceso vascular en el paciente, que permita la extracción de un volumen de sangre adecuado para su limpieza

Se pueden crear tres tipos de accesos distintos: una fístula, un injerto o un catéter. La fístula es la primera opción de acceso. Se realiza uniendo una arteria a una vena cercana, debajo de la piel, para crear un vaso sanguíneo de mayor tamaño generalmente a la altura de la muñeca. Este tipo de acceso (Fístula radio-cefálica) es el preferido porque presenta menos complicaciones y dura más tiempo.

Una segunda opción sería la fístula protésica (Gore-Tex) en la cual se emplea un tubito de material sintético que une la arteria y la vena colocándose debajo de la piel, generalmente a la altura del codo.

Por último, cuando ninguna de las dos opciones previas son viables, empleamos un catéter alojado habitualmente en la vena yugular interna (cuello) .

1. CUIDADOS DEL ACCESO VASCULAR

FíSTULA ARTERIO-VENOSA (FAV):

Postoperatorio inmediato:

Si le han realizado una FAV recientemente debe estar atento a:

  • Evitar la inflamación, manteniendo el brazo en alto.
  • Evitar la hipotensión arterial, midiéndose la presión arterial en domicilio, recostándose y avisando al personal sanitario si se encuentra mareado.
  • Evite realizar esfuerzos con ese brazo.
  • Si aparece sangrado, dolor o inflamación en el brazo o presenta fiebre en domicilio avise a su personal en Diálisis.

Desarrollo y conservación de la FAV:

  • Realice ejercicios de dilatación con el brazo de la FAV, por ejemplo compresiones con una pelota durante 10 minutos
  • Introduzca el brazo en agua tibia con sal tres veces al día.
  • No lleve joyas, objetos ni ropas que compriman ese brazo.
  • No cargue objetos pesados.
  • No se tome la presión arterial ni permita que le extraigan sangre de ese brazo.
  • Lave el brazo de la FAV con agua y jabón antes de cada sesión de Diálisis.
  • Si sangra por los puntos de punción comprima con una gasa en los puntos de punción durante unos minutos, si no se controla el sangrado acuda al Servicio de Urgencias.
  • Si se produce un hematoma en alguna sesión de Diálisis aplique hielo inicialmente. Posteriormente aplicar calor seco y pomadas.

¡Todos los días debe palpar y escuchar su fístula, avise de cualquier cambio a su enfermero!

2. CATÉTER

  • Debe mantener una higiene adecuada para evitar infecciones. Proteja la zona de inserción del catéter con un apósito impermeable al agua para ducharse. Es conveniente que la ducha sea rápida y no incluya el lavado de cabeza.
  • Mantenga siempre tapado el orificio.
  • De presentar fiebre, supuración por el orificio, dolor o hinchazón en la zona del catéter comuníqueselo a su enfermero.
  • En caso de sangrado y/o rotura del catéter debe pinzarlo y acudir al Servicio de Urgencias.

Más información en Guía para Pacientes: Sección de cuidados del acceso vascular (Pág 5,6 y 7)

¿Puede la diálisis curar la enfermedad renal?

Perdonal de Avericum

En algunos casos de insuficiencia renal repentina o aguda, es posible que sólo se
necesite diálisis por un breve periodo de tiempo, hasta que los riñones mejoren. Sin embargo, si la enfermedad renal crónica progresa lentamente a insuficiencia renal los
riñones no mejorarán y necesitará diálisis por el resto de su vida a menos que pueda recibir un trasplante de riñón.