Las infecciones de orina o cistitis son aquellas infecciones del tracto urinario causadas por diversos microorganismos. Los síntomas suelen ser muy incómodos para los pacientes con dolor o escozor al orinar y presencia de orinas turbias, con mal olor o incluso con sangre. Además pueden ir asociados a la aparición de incontinencia urinaria.

Hay muchos factores que influyen en la aparición de infecciones urinarias, entre ellas se encuentran la presencia de diabetes, embarazo, estrés, malos hábitos higiénicos, alteraciones hormonales o anatómicas, escasa ingesta de líquidos o el estreñimiento entre otros.

Si a eso le sumamos la llegada del verano y el uso de piscinas cloradas aumentan las infecciones, entre otras causas por favorecer ambientes con elevada humedad como los bañadores mojados durante mucho tiempo.

Casi el 90% de las infecciones urinarias se presentan en mujeres. 

Cuando comienzan los primeros síntomas es importante beber abundante agua y tomar algún antiinflamatorio en espera del resultado del urocultivo (análisis microbiológico de una muestra de orina). No se deben tomar antibióticos de forma indiscriminada ya que pueden crear microorganismos multiresistentes.

Como en muchas enfermedades lo más importante es la prevención. Disponemos de una serie de recomendaciones para evitar o reducir las infecciones urinarias, ¡toma nota!.

  • Mantener una ingesta adecuada de líquidos. Se recomiendan entre 2-2.5 litros/día para aumentar el número y la cantidad de orina eliminada, facilitando así la eliminación del microorganismo por mecanismo de arrastre en cada micción.
  • Higiene diaria. Especialmente en mujeres por nuestra anatomía, recordar siempre lavarse en dirección descendente (desde la vagina/uretra hacia el ano) con abundante agua y jabón, evitando así arrastrar bacterias del ano hacia la uretra.
  • Recomendamos ropa interior transpirable (algodón). Evitar los salva-slips y ropa muy ceñida. En verano hay que procurar no mantener la ropa de baño húmeda mucho tiempo. Así evitaremos la humedad en esta zona, lo que lo hace mas propenso a las infecciones.
  • Mantener un buen hábito miccional. Aproximadamente cada 3-4 horas debemos de ir al baño para vaciar nuestra vejiga. Al mantener nuestra vejiga llena con orina, actúa como un excelente caldo de cultivo para el crecimiento de las bacterias.
  • Se recomienda orinar una vez terminada una relación sexual, de esa forma se pueden eliminar microorganismos que hayan quedado en las proximidades de la uretra.
  • Evitar el estreñimiento y aumentar el consumo de alimentos con bifidobacterias.

Con estas sencillas medidas disminuiremos las posibilidades de presentar una infección urinaria mejorando nuestra calidad de vida y permitiéndonos disfrutar al máximo del verano.

Si, aun así, continuaras presentando infecciones de orina de repetición (al menos 4 episodios al año), no dudes en consultar con un especialista.

Tania Monzón, Nefróloga Avericum.